En la zona central de Chile la temporada de exterior va de septiembre a abril. Septiembre y octubre para germinar, diciembre y enero de crecimiento fuerte, y cosecha entre marzo y abril.

El cultivo de exterior tiene una ventaja que el indoor no puede igualar: la luz es gratis y no hay techo de potencia. A cambio, mandas mucho menos: el clima decide.

Septiembre y octubre: arranque

Los días se alargan y el riesgo de heladas ya pasó en la mayor parte de la Región Metropolitana. Es la ventana natural para germinar.

Si arrancas muy temprano, en pleno agosto, la planta puede entrar en prefloración por los días cortos y luego revegetar cuando la luz aumenta: crecimiento desordenado y cosecha peor. Mejor esperar.

Empieza en maceta chica bajo techo o cerca de una ventana y saca la planta al exterior de forma gradual, primero unas horas al día. El sol directo sobre una plántula que nunca lo ha visto la quema.

Noviembre y diciembre: crecimiento

La planta explota. Es cuando más agua y más nitrógeno pide, y cuando tienes que decidir el tamaño final de la maceta: una planta de exterior bien alimentada se queda chica si la raíz no tiene dónde ir.

También es el momento de vigilar plagas. Con el calor aparece la arañita roja, y en exterior llega sola.

Enero y febrero: floración

Los días empiezan a acortarse después del solsticio y la planta entra en flor. Cambia el fertilizante a uno de floración, con menos nitrógeno y más fósforo y potasio.

El calor de enero en Santiago es duro: riega temprano en la mañana o al atardecer, nunca a pleno sol.

Marzo y abril: cosecha

La mayoría de las genéticas de fotoperiodo termina en esta ventana. El riesgo de esta época es la humedad: las lluvias de otoño sobre cogollos densos son la receta del moho.

Si viene un frente de lluvia y la planta está casi lista, mucha gente prefiere adelantar la cosecha unos días antes que arriesgarla. Revisa los tricomas para decidir con criterio y no por nervios.

Autoflorecientes: otra lógica

Las autoflorecientes no dependen del fotoperiodo, así que en exterior permiten más de un ciclo por temporada. Mucha gente hace una en octubre y otra en enero.

Lo que cambia respecto al indoor

  • El sol es gratis y potente, pero no lo controlas.
  • El viento fortalece los tallos, aunque en exceso los quiebra.
  • Las plagas llegan solas. En exterior la prevención importa más.
  • El agua se evapora más rápido. En verano puede tocar regar a diario.

¿Partiendo este año?

Si vas a cultivar en exterior esta temporada, pásate por el local y armamos la lista según tu espacio y las horas de sol que recibe. La Cisterna y Puente Alto, desde 2012.