Riego y fertilización: errores que salen caros
La mayoría de los problemas de cultivo no son plagas ni genética: son riego y fertilización mal llevados. La buena noticia es que se corrigen con dos hábitos simples y ningún producto caro.
La regla que resume todo: menos es más. Es mucho más fácil recuperar una planta con hambre que una intoxicada.
Cómo saber cuándo regar
No riegues por calendario, riega por peso. Levanta la maceta después de regar y memoriza cuánto pesa; cuando pese notoriamente menos, toca regar. Es más fiable que meter el dedo y mucho más que seguir una tabla.
El sustrato debe secarse parcialmente entre riegos. La raíz necesita oxígeno tanto como agua, y en un sustrato permanentemente húmedo se asfixia y se pudre.
Señales de exceso de riego
Hojas caídas pero gruesas y rígidas, sustrato siempre húmedo, crecimiento lento, aparición de mosquitos del sustrato.
Señales de falta de riego
Hojas caídas pero finas y sin cuerpo, maceta muy liviana, bordes secos. Se recupera en horas tras regar.
Ambos cuadros se parecen a simple vista. La diferencia está en el peso de la maceta y en la textura de la hoja.
Cuándo empezar a fertilizar
No antes de las dos o tres primeras semanas. Un sustrato preparado ya trae nutrientes suficientes para esa etapa, y abonar encima quema las raíces nuevas.
La señal para empezar es que la planta haya consumido esa reserva: crecimiento que se frena y hojas bajas que empiezan a aclararse.
Qué necesita en cada etapa
Crecimiento
Más nitrógeno. Es la etapa de construir tallo y hoja.
Floración
Baja el nitrógeno y suben fósforo y potasio. Los fertilizantes de floración ya vienen formulados así.
Últimas dos semanas
Mucha gente hace un lavado de raíces regando solo con agua, para que la planta consuma lo que le queda acumulado.
Empieza siempre por debajo de la dosis
Las dosis del envase son un máximo pensado para condiciones ideales, no una receta. Parte por la mitad y sube solo si la planta lo pide. Sobrefertilizar se ve como puntas de hojas quemadas, color verde muy oscuro y hojas con aspecto de garra.
El pH decide si la planta puede comer
Este es el punto que más se ignora. Puedes tener el mejor fertilizante y la planta no absorberlo si el pH del agua está fuera de rango. En sustrato, la referencia habitual es entre 6,0 y 7,0.
Fuera de ese rango aparecen carencias que parecen falta de nutrientes, y la reacción instintiva —echar más fertilizante— empeora las cosas. Un medidor de pH es de las compras que más se agradecen.
Suelo vivo: la alternativa sin tablas
Si prefieres no andar midiendo, el camino orgánico con micorrizas, trichodermas y enmiendas arma un sustrato que se autorregula. Requiere más preparación al inicio y menos manejo después.
¿Tu planta tiene algo raro?
Tráenos una foto de la hoja al local o mandánosla. Casi siempre es riego o pH, y se arregla sin comprar nada. La Cisterna y Puente Alto, desde 2012.